viernes, 13 de febrero de 2026

My Toy

Hola, soy Tony, les escribo esta historia sobre mi experiencia con una chica bisexual. Primero hay algunas cosas que detallarles: Aún no era abiertamente bisexual, ya había pasado por mi primera época de experimentación que no salió nada bien, así que seguí con normalidad saliendo con chicas. A pesar de que los chicos siempre me han atraído, las cosas no salieron bien y desistí.

OK, conocí a esta chica, Tawny, en la preparatoria, le llevaba dos años. Ella me mandaba a buscar siempre con otras personas y me mandaba cartas, se veía muy dulce. Se puede decir que yo era popular, ya que era deportista y en la preparatoria se nos trataba como una especie en extinción. Esta chica era totalmente mi tipo: Caderas anchas, sonrisa preciosa, piel blanca, cabello largo, rubio y lacio, cintura pequeña y una personalidad encantadora.

Entre las tantas veces que me mandaba a buscar, recuerdo que fue en recreo, envió a dos de sus amigas. Los de cuarto año se ubicaban en el primer piso, los de quinto y sexto entre el segundo y el tercero; yo era del segundo piso, bajé y varios de sus compañeros estaban grabando, me pidió que fuera su novio o que por lo menos la tomara de la mano y pasáramos a la salida. Amé demasiado que tomara la iniciativa así que le respondí, que hablábamos a la salida. Eso de añadir la presión social para que las personas acepten me causa algo de conflicto, así que ni acepté ni la rechacé, me parece que fue la decisión más correcta.

En fin, esta chica lo era todo, me empezó a gustar muchísimo, había muchos rumores de que ella era lesbiana y eso a mí tampoco me molestaba, porque ella vestía siempre deportivo (lo cual igual no ocultaba el tremendo cuerpazo que se gastaba). Nunca he sido un chico de sentir inseguridades por las opiniones ajenas, lo que sí notaba es que había detalles de ella como que se quedaba viendo a veces chicas, pero con chicos sólo se fijaba en mí. Su grupo de amigas eran chicas que no estudiaban en la preparatoria, todas eran lesbianas; no me sacó de onda, pero al enterarme ya estaba asumiendo que ella era bi y no me sentía incómodo con eso, la verdad.

Ella era muy dulce, tomaba siempre la iniciativa, me pedía que la acompañara a la parada del bus, a veces la dejaba en la puerta de su casa, no me presentó nunca a su familia, pero llegué a conocer mucho sobre ella. Era muy caliente, pero también dulce y esa combinación me ponía muy mal, me encantaba, me manoseaba en el autobús mientras nos besábamos, pero siempre me besaba de una manera muy romántica y dulce.

Frecuentemente la acompañaba a su casa o a la parada del bus, cabe destacar que vivíamos muy lejos el uno del otro y a veces se me hacía demasiado tarde, pero no me importaba, el romance me tenía hipnotizado. Una de esas veces que la acompañé a esperar el bus, mientras hacíamos la cola para subir, no paraba de abrazarme, jugar con mi cabello (cosa que me encanta) y besarme mientras me acariciaba. Nunca me ha parecido correcto excederse con las muestras de amor en público, pero estaba muy cachondo.

"No te vayas", me dijo como por quinta vez.

"En serio me tengo que ir, amor", dije algo angustiado porque ya era tarde, pero no podía dejarla si me lo pedía tan dulcemente.

"Pero quiero que me acompañes, te quiero conmigo", dijo metiendo una de sus manos bajo mi suéter y mi camisa, acariciándome el abdomen (hacía muchos abdominales y ejercicio constantemente, cuerpo delgado, por lo que mi abdomen estaba marcado), eso me prendía mucho y ella lo sabía.

Me limité a ver a los lados y ya no había nadie, toda la cola había avanzado y había un bus esperando así que le sugerí que subiéramos y me beso contenta (su brillo labial de cerezas era delicioso). Nos sentamos en los últimos puestos y luego de unos besos muy lentos, sin darme cuenta estaba realmente duro, ella no dejaba de sonreír mientras nos besábamos. ¿Quién diría que una persona tan dulce sería tan cachonda? Aún no llegaba mucha gente así que además de nosotros había unos siete pasajeros en los puestos de adelante, algo que aprovechó para demostrarme porque las mujeres bisexuales son las criaturas más sexis, calientes y apasionantes.

"Amor, tengo frío". No paraba de ver mi bulto, ni lo disimulaba y pues mis atributos estaban a su disposición cuando quisiera, así que no debía tampoco disimular, me quite el suéter y ella se lo puso.

Se sentó mucho más cerca, casi ocupábamos un mismo asiento, sus piernas encima de mi pierna derecha, su brazo derecho por detrás de mi espalda, y de pronto, mientras nos mirábamos a los ojos, su mano izquierda se posó sobre mi erección que los pantalones y bóxeres no lograban ocultar. Estaba fuera de mí, no pude evitar un leve quejido, así que empecé a tomar respiraciones más profundas y controladas. Ella sonreía maliciosamente y comenzó a besar mi cuello, yo la dejé hacer lo que quisiera, en este punto ya no quería pensar en nada más que ella y su cuerpo sobre el mío.

"Mi casa esta sola, por eso te insistía, quiero que mi novio sea mi juguete sexual esta noche". Ella tenía varios juguetes sexuales, me contó una vez que hablábamos de su virginidad. "Quiero un juguete de carne en mi vagina mojada", me susurró y no pude hacer más que tragar notablemente y acercarla para besarla con lengua.

"Y yo quiero ver que vas a hacer con toda esta carne", dije sonriendo, tomando su mano y posándola sobre mi bulto, la guíe y lo masajeamos juntos. "Pero deberíamos parar amor, quiero que esto sea todo tuyo cuando lleguemos".

Tardamos un rato más antes de que el bus arrancara con unos pocos pasajeros, en el transcurso sólo nos abrazamos y nos besamos. Una vez llegamos y nos bajamos, comenzamos a caminar hacia su residencia.

"Amor, los vecinos son muy chismosos. Primero voy a entrar yo, tú espera un rato en la acera de frente y si no te abre algún vecino, yo abro", me dice y yo obedecí.

Al rato que ella entró, fue hasta la reja del edificio y un vecino abrió, entré y la llamé, me indicó que vivía en el piso 2 así que subí y allí estaba esperándome.

" ¿Lo conozco? Usted no vive en este edificio", me dice.

"Estoy algo perdido y hambriento, ¿me ayudarías?", le respondí siguiéndole el juego.

"Claro, pase", me guiña el ojo y abre la puerta del departamento señalándome que entre.

Ella era virgen, y también yo era su primer novio, lo cual era algo extraño debido a que la mayoría a esa edad habíamos tenido por lo menos un novio o novia, pero no quería hacer juzgamientos. Ella me tomó de la mano y me llevó hasta la sala, estaba fría y temblando, ahora fui yo quien la guió, la llevé hasta el mueble, nos quitamos los bolsos y los dejamos en la mesa. Me senté con las piernas abiertas y con mis manos le hice la señal para que se sentara en el piso entre el espacio que dejaron mis piernas.

"Estas muy tensa, déjame ayudarte", ella se sentó en el piso donde le indiqué, toda su confianza y calentura pareció haber sido superada por sus nervios. Puse ambas manos sobre sus hombros y comencé a masajear en círculos frotando lentamente mis dedos en ella. "Relájate", le digo tomándola suavemente desde el cuello y poniendo su cabeza hacia atrás para besarla suavemente; su tensión se estaba disipando.

Dejé de besarla y seguí masajeando, bajando lentamente por sus brazos, preguntándole si le gustaba.

"Bueno, es mi primera vez en todo, lo estás haciendo ser especial", dice y me conmovió mucho su respuesta. Nunca entendí como una chica tan dulce, hermosa y con un cuerpo como ese nunca había sido tocada o valorada antes.

"Bien, esos cabrones no saben de lo que se han perdido". Me comencé a inclinar mientras le masajeaba el cuello, comencé a besarla empezando por la frente, sus ojos estaban cerrados y gemía en voz baja, le estaba encantando. Seguí bajando y comencé a besar su cuello, posé mis manos encima de sus senos.

" ¿Amor, puedo tocarte aquí?", la miré como un niño pidiendo juguetes a sus padres en el supermercado.

"Claro amor, si me sigues tocando así me vas a hacer mojar mucho". Abrió los ojos y con mis dedos suavemente los cerré de nuevo.

La empecé a besar de nuevo mientras masajeaba sus senos lentamente, me prendió mucho como me gemía en la boca y metí mi lengua para hacer el beso más caliente.

"Espera, espera, ya va", me dice y paro en seguida, abriendo los ojos. No estaba tensa, pero me sacó de onda como lo dijo; se paró, se acercó y puso mis manos sobre su hermosa cinturita mientras se sentaba sobre mis muslos, tomó mi cara con ambas manos y me comenzó a besar con mucha hambre. Mi erección estaba volviendo a formarse y por lo cerca que estaba de mí, claramente lo pudo sentir.

Comenzó a besar mi cuello y a chupármelo, se me escapaban los gemidos también. Puse ambas manos sobre su enorme trasero y comencé a darle suaves nalgadas, ella respondió intentando quitarme la camisa, la ayudé y lanzó la camisa a un lado del mueble. Se quitó mi suéter y comenzó a desabrochar su sostén aún con el uniforme de la escuela puesto, se lo quitó y lo arrojó también, aproveché para meter mis manos bajo la camisa y empezar a jugar con sus pezones.

"Qué rico amor, me encanta como me tocas", me dijo.

"A él le encanta como tu juegas conmigo", le dije señalando con mis labios a mi paquete que ya era imposible de ocultar. "Hay algo que quiero hacer, ¿me dejarías tocarte allá abajo?", dije y ella se limitó a asentir, dejé de jugar con sus pezones y con mis dedos cerré sus ojos luego llevando mis manos a su pantalón.

Desabroché los pantalones y noté sus hermosos pantis con encaje. Comencé a frotar con dos dedos sus partes íntimas sobre la ropa interior y ella se estaba mordiendo los labios, de pronto se bajó encima de mí y se quitó los zapatos, las medias y el pantalón.

"Vamos a mi cuarto, quiero sentir eso dentro de mí", pone su mano sobre mi bulto y me lleva desde la sala a su cuarto, tomado desde allí. Me lanzo a su cama con las piernas bien abiertas sobre el borde de la cama y le hago señas para que me quite el pantalón y obedeció, nerviosa, quitándome primero los zapatos, luego el pantalón, dejándome solo en medias y bóxeres. Me veía tímida, como preguntándome qué seguía ahora.

"Quiero masturbarte amor, cambiemos por favor", me bajo de la cama y ella me hace caso, sentándose en la cama, y como la veía nerviosa de nuevo, me acerco. La miro a los ojos y empiezo a besarla de nuevo. "Si no quieres hacer esto, está bien amor, no hay ningún problema", le digo viéndola a los ojos.

"Sí quiero, solo estoy algo nerviosa". Tomo sus manos y las pongo sobre mi pecho, haciendo que me tocara y comenzó a hacerlo sin que la guiara.

"Todo esto es tuyo, que todo tu cuerpo lo entienda", le dije entre besos. Sus manos llegaron a mi bulto y comenzó a masajear mis bolas y mi pene, a cambio, comencé a masajear de nuevo su vagina sobre los pantis, las cuales estaban mojadas.

"¿Todo mío?", sonríe metiendo la mano dentro de mis bóxeres.

"Ah, sí, amor, espera". Estaba tirando del prepucio muy fuerte y ella paró. "Más suave, la tengo muy sensible".

"Está muy dura amor, déjame verla". Me aparte un poco y puse sus manos sobre ambos lados de mi bóxer para que ella misma los bajara, lo hizo lentamente y se limitó a ver como mi verga dura bailaba libre de mis bóxeres.

"¿Te gusta?". Sólo la apreciaba y se lamía los labios. Me acerqué más, haciéndole gestos para que la tocara. "Lento amor, retira el prepucio lento", lo hizo, revelando mi rosado prepucio que estaba soltando gotas de precum.

"Quiero probarla". Asentí y tomó las gotas de líquido preseminal entre sus dedos y llevándolo a su boca, con mi mano la guíe para que apretara mi pene y soltara así más precum. "Que rica está".

"Quiero comértela, amor", cije y suelta mi verga para quitarse los pantis. El hambre se apoderó de mí y me agaché para abrir sus piernas y apreciar de cerca esa vagina preciosa. Sin pensarlo dos veces, empecé a pasar mi lengua de abajo a arriba, mientras la miraba a los ojos, ella estaba algo tensa de nuevo. "¿Quieres que siga?", le digo, parando, ella asiente, pero sin embargo paro, me levanto y comienzo a besarla de nuevo. Tenía que tener paciencia, la primera vez es muy importante para muchas personas.

Ella comenzó a soltarse y relajarse más, y yo comencé a besar todo su cuerpo. Comencé por el cuello, le quité la camisa para lamer sus pezones y seguí bajando, llegué a sus piernas y terminé en sus pies, lamiéndolos y besándolos. Ella comenzó a tocarse con los ojos cerrados.

"Amor, métela", me dice eufórica y yo estallo en carcajadas, dejando de lamer sus pies, ella comienza a reír conmigo. "¿Qué?"

"Hay que preparar el terreno amor, para que entre fácil y lo disfrutes", le dije y antes de que preguntara a que me refería, comencé a comerme su hermosa flor. Ella se limitó a verme fijamente y gemir, abrí los ojos para ver cuanto lo disfrutaba y empecé a masturbarme.

"Qué rico… sí… sigue así…" Temblaba de placer, era su primera vez y ella parecía disfrutarlo. "Amor, quiero decirte algo", dice muy seria y yo dejé de chupársela.

"¿Sí?"

"Creo que también me gustan las chicas", dice muy seria y vulnerable.

"No hay nada malo en eso, mientras tengas tanta hambre de mí, hermosa", le digo besándola en los labios de la vagina. Ella responde tomándome del cabello y hundiéndome la cara en su deliciosa vagina, la cual comencé a comer con más fiereza.

"Que rico me la comes, amor", dice arqueando la espalda.

"Ahora te toca, amor", digo mientras dejo un trazo de saliva entre su flor y mis labios. Me paro para señalarle a qué me refería y ella me indica que me siente en la cama, lo hago y me recuesto con la espalda en el copete de la cama. Ella se acerca como una pantera cazando a su presa y le hago señas para que retire lentamente el prepucio y lo hace, luciendo maravillada.

"Amor, es muy gruesa, creo que más que mi juguete favorito", dice jugando con mi prepucio, deslizándolo arriba y abajo.

"Ahora este es tu juguete favorito". Agarro mi propio pene y lo contoneo frente a ella y reímos juntos. Ella va hasta su closet y saca un juguete entre sus cosas y, ciertamente mi verga le ganaba. "Una victoria para mí", digo mientras sonrío.

"Bueno, parece que tenemos un ganador aquí", dice tomando con una mano el juguete y con otra mi verga.

"Ven y cómetela", le dije, meneando con mis caderas mi erecta verga. Ella se acercó lentamente y empezó lamiendo mi glande y yo solté un gemido, ella siguió mientras sonreía y comenzó a meter mi glande en su boca.

"Amor, los dientes, espera…" Le expliqué que tenía que abrir más la boca, ella asintió y comenzó de nuevo, esta vez comenzando a acariciarme, lo que me encantó. Recogí su cabello y lo mantuve atrás con mis manos, haciéndole caricias dulcemente. Ella tenía los ojos cerrados.

"Bien, bien amor, lo estás haciendo bien". Con una mano mantenía su cabello atrás y con la otra acaricié su mejilla lentamente. Ella comenzó a hacer ese ruido de estar ahogándose y le saqué la verga de la boca, abrió los ojos y la saliva que chorreaba de su boca la tomé con el pulgar y lo metí en su boca, ella me miró dulcemente con expectativa. Yo fui hasta la sala y busqué en mi bolso el condón, lo abrí y le indiqué como tenía que ponérmelo. Me lo puso y le indiqué que se acostara boca arriba, coloqué una almohada bajo su culo y me agaché a comer de nuevo su deliciosa vagina.

"Amor, ¿tienes lubricante?", digo parando de comer ese manjar entre sus piernas. Me señala uno de los cajones del armario, lo abro y allí lo encuentro. Aplico un poco en mi pene y un poco en su vagina mientras la masajeo, ella respondió gimiendo. "Amor, voy meter mis dedos", ella asiente y me pide que me incline, lo hago y comienza a besarme con lengua.

"Quiero esa vergota adentro, apresúrate", me susurra, su aliento estaba ardiente. De pronto lamió mi oreja y al acercarme a besarla, me mordió el labio, estaba fuera de sí, y este lado de ella me encantaba. Comencé metiendo mi índice lentamente y masajeando las paredes de su flor, luego metí dos dedos y comenzó a arquearse.

"¿Te gusta?", le digo sonriente.

"No pares".

Seguí metiendo mis dedos y, al cabo de un rato tomé más lubricante y lo froté por toda su entrepierna y vagina en un masaje lento. Comencé a acercarme para meterle mi toda esa dura erección y ella enganchó sus piernas alrededor de mis caderas y la detuve.

"Lento, tienes que tomarlo con calma", le dije y paró de atraerme. Fui metiendo mi pito progresivamente, primero el glande y paré para ver su reacción. Ella sonreía, comencé a meter el tronco, llegando hasta la mitad de mi miembro dentro.

"Aaah, que verga tan gruesa, vas a hacer que acabe", dice casi rogando. Yo la saco, masajeo de nuevo su atributo y la meto, esta vez más rápido hasta la mitad. La veo y ella me aprieta con sus piernas.

"Cálmate, no apreste amor, quiero que la sientas un buen rato", dije y se relajó acercándome con sus piernas y logro meterla toda en su vagina, gimiendo descontrolada. Yo la dejo adentro y me inclino escupiendo en su boca, ella traga la saliva y me acerca para besarme.

"¿Donde estuviste todo este tiempo?", me dice con los ojos llorosos y respondo dándole un beso en la frente. Empiezo a sacársela y meterla lento, mientras nos veíamos a los ojos. Empecé a meterla y sacarla rápido y ella temblaba de placer.

"¡COÑO, PÁRTEME EN DOS, PAPI!", grita en mis labios y aceleré. El sonido de mis bolas chocando contra ella era notable y paré de golpe, quedando adentro de ella.

"Espera, ven, acuéstate". La miré confuso, pensé que no quería que la sacara, pero lo hago. Ella se tomó un buen momento para masturbarme y admirar mi trozo, cierro los ojos y de repente siento como algo húmedo se desliza por encima de mi ano, abro los ojos y allí estaba, era una sensación nueva e increíble a la que respondí abriendo más las piernas y posicionándome bien. Ella devoró mi ano y comenzó a masturbarme con dos manos.

"Qué rico… sigue…" le digo, gimiendo con los ojos cerrados.

"¿Te gusta?", me pregunta y yo asentí colocando las manos detrás de mi cabeza. Estaba en el cielo. Luego de un rato para y le indico que se siente; al hacerlo, tomo su juguete, le aplico lubricante y se lo empiezo a introducir por la vagina que estaba muy mojada y jugosa. Ella sonreía de placer.

"Amor, estoy cerca… estoy muy cerca…", me dice.

"Este juguete no merece ese premio", le digo sacándolo y metiendo mi verga rápidamente. Ese sonido me excitaba muchísimo. "Este trozo si te va ayudar a venirte".

Se la saco y me acuesto en la cama poniendo ambas manos detrás de la cabeza.

"Métela tú misma, cabálgame", le dije y ella pareció pensarlo un momento, pero se posicionó y comenzó a meterla ella sola. Yo me limité a observarla sonriendo, ella sonrió de vuelta y comenzó a montarme. "Qué rica tienes esa totona, amor". La guié tomándola por las caderas y comencé a mover las mías para complementar el ritmo y ella empezó a gemir viendo como la penetraba.

"Cambiemos", le digo sin apartar su vagina de mi verga, estábamos de frente, comienzo a realizar un vaivén lento hasta metérsela profundamente y paré.

"Me vengo amor, voy a acabar". Saco mi verga y comienzo a masturbarla hasta que suelta ese líquido sobre mis manos y la cama. Pensé que iba a brotar más y de manera más fuerte, pero no fue así, lamo el fluido de mi mano y le paso la lengua y quedo esperando su reacción.

"Qué rico mi nuevo juguete, ahora te toca a ti". Me acuesto relajado y comienza a pasar sus labios sobre mi pené, moviéndolos de arriba abajo. "Amor, ya casi acabo". Ella me mira, sonríe y mete mi miembro en su boca, lo engulle de nuevo hasta la mitad y lo saca ahogada, comienza a frotar rápidamente con sus manos hasta que al cabo de unos segundos acabo, lanzando un gran chorro de esperma que cae en mi cara, en la cama y en el piso.

"Tu juguete favorito, ¿no?", le digo con espasmos ya que seguía masturbándome, meneando mi trozo en círculos.

"El mejor juguete, ahora es mío", me dice sonriente. Vamos a bañarnos, nos besamos y me despido, era realmente tarde y de seguro iba a ganarme un castigo con mi madre por la hora en la que iba a llegar, pero valía la pena. Hice que por primera vez una chica acabara y estaba orgulloso.




domingo, 13 de abril de 2025

Revenge - TXE1 "Olivias: Olga y Lisset"

 — ¡Maldita zorra, la mataste!— gritó Olga desesperadamente.

 

— ¡No era mi intención!— dije mientras lloraba.

 

Estaba de rodillas en el suelo, llorando ante lo que había hecho.

 

— Yo sólo quería paz— dije casi ahogándome.

 

— No creas que no nos dimos cuenta— dijo Olga—, te has estado vengando de muchas personas, les has hecho cosas horribles. Por eso quisimos acercarnos a ti, pero la humillación pública era peor.

 

— ¿Qué?

 

— Sí, no somos estúpidas— soltó Lisset—. ¿Crees que no nos hemos dado de lo que hacías? Los rumores abundaron por todas partes. Y no era del todo mentira lo que dijo el señor de la tienda, ¿eh? Eras una gorda, de pequeña.

 

Me quedé perpleja ante lo que estaba diciendo.

 

— Sí, eras la manteca de la primaria Halstead. La de la madre prostituta— dijo Lis.

 

— Cállate, eso es mentira— apreté los dientes de rabia.

 

— ¿Lo ves? Eres esa maldita malparida, la botarga de la generación. Eres una maldita perdedora.

 

— Cállate…

 

— Eres patética, crees que el haberte hecho bulímica te iba a hacer amada por todos, pero sólo demuestra lo desesperada que estás.

 

— ¡¡QUE TE CALLES!!

 

Tomé el arma y volví a disparar, matando a la segunda Olivia. Olga estaba mirándome con rabia, tanto ella como yo teníamos la respiración agitada.

 

— Mátame de una vez, perra. Dispara. Dispara de una buena vez. Pero me voy a ir al infierno con tu nombre para que te arrastres pidiéndole piedad a Lucifer. ¡Púdrete, maldi…!

 

Y le disparé antes de que dijera mi nombre.

 

Las tres se habían ido, y yo sentí una paz que inundó mi ser. Me sentía plena por dentro. Tomé una buena bocanada de aire y exhalé. Sonreí, estaba muy tranquila. Me estaba gustando este sentimiento, me dejaba llena de vida y excitación. Quiero más.




viernes, 4 de abril de 2025

Darren & Glen


Hola, les quiero contar mi primera vez y a la vez pedirles que me respondan a algo que no entendí de esa ocasión.

Primero es importante decirles varios detalles sobre mi: me llamo Darren, desde pequeño siempre he sido consciente de mi atracción hacia los chicos, pero también mi atracción estaba sobre las chicas. Crecer en una familia tan tradicional y con una mentalidad tan retrógrada obviamente me impedía la libertad de estar con chicos, así que comúnmente salía con chicas. Sí, tenía novias. Mido 1.85 m, piel blanca, musculoso y deportista, cabello y ojos castaños y un pene de 18 cm de largo (según una chica que me lo midió), particularmente grueso (no sé cuántos centímetros de grosor). Empecé a experimentar y a salir con chicos para entenderme bien, pero ninguna cita salió bien y no sentí ningún tipo de deseo por alguno de ellos, ni siquiera ganas de besarlos, así que supuse que tal vez no era mi orientación.

Tuve mi primera relación con una chica y así siguió pasando hasta aproximadamente mis 20 años, luego de una larga etapa de asexualidad, tomé el valor de intentarlo de nuevo con los chicos. Había un chico en particular que me llamaba mucho la atención, me lanzaba indirectas a través de chistes como "Flaco desnalgado, gran trozo asegurado" (aunque ahí había una mentira) o en las fiestas siempre que veía que estaba tomado me invitaba a quedarme a su casa (la cual siempre estaba sola, y nadie sospecharía nada ya que siempre estaba perdiendo las llaves de mi casa y él vive en la misma colonia).

En fin, este chico media unos 1,70 aproximadamente, muy buen culo, el cual por su volumen hacía que rompiera casi siempre sus shorts (juega voleibol igual que yo), cabello ondulado un poco rizado, ojos oscuros, una sonrisa hermosa, muy pícaro y atrevido, se le conocía por tener mucha experiencia en nuestro grupo de amigos de la comunidad, pero sin embargo muy discreto en cuanto a sus noviazgo y conquistas (ya que él siempre fue claro con sus gustos y salió de closet a temprana edad); yo en cambio aunque les había comentado a mis más cercanos amigos mi orientación, no había salido públicamente.

En una de las tantas fiestas a las que acudíamos, aproximadamente en 2021, durante la pandemia, por fin lo complací y estuve con un chico, ese mismo día en la tarde antes de salir nos escribimos (como acostumbrábamos para confirmar quién iba a asistir y a qué hora). En fin, entre la conversación de repente surgió el tema de la ropa interior y me envió una foto solamente en ropa interior, estaba de espaldas y se podía ver el tremendo culo que se gasta, fue inevitable el cosquilleo qué sentí en el pene al ver la foto. Quedé impactado, respondí a los minutos diciéndole que le quedaban muy bien esos bóxeres blancos y que no dejaban nada a la imaginación.

"¿Y si me los quito y me pruebo otros?”, me dijo, a lo que le contesto qué no hacía falta, que esos le quedaban perfectos (muy tonto por no entender la indirecta).

"Espera, ya te muestro", dijo y el móvil empieza a sonar por una video llamada, la cual pensé bien antes de contestar, pero a los segundos contesté y vaya regalo que recibí.

Estaba quitándose el bóxer lentamente y yo quedé petrificado, ya era notable el bulto en mis shorts, y para colmo no tenía ropa interior.

"¿Y ahora ves mejor?", me dice descaradamente y no pude evitar masajearme el bulto. Esto era nuevo, me excitaba demasiado y estaba botando muchísimo precum.

"Pero que jamón más rico traes", fue lo único que pude responder, casi balbuceando.

"Me encantaría que te lo comieras algún día", dijo acercándose más a la cámara y agachándose mientras abría las nalgas para mostrarme ese ano tan delicioso. Ya en este punto era inevitable mi erección, seguía masajeándome suavemente el bulto que ya estaba en su máximo esplendor.

"Mi boca disfrutaría lamerte ese culo todo el día", le respondí sin creer lo que acababa de salir de mi boca, él se volteó y me mostró tremenda erección qué también cargaba.

"Mira como estoy de sólo imaginarme ese trozo que cargas. Muéstrame de lo que me pierdo, por favor", me dijo mientras buscaba en su closet un bóxer nuevo, estos eran de un rosado claro, se los puso lentamente mientras me hacía un pequeño baile, estos eran apretados y su culo parecía querer salir de allí como fuera.

Tomé el teléfono y lo moví lentamente para que la cámara enfocara mis shorts qué ya estaban mojados de precum y con la otra mano removí el bulto sobre mis shorts.

"Qué buena funda, ahora quiero ver la pistola", me dijo mientras lamía lascivamente sus grandes labios rosados.

Saqué el pene lentamente y también lo pelé para que notara mi glande rosado y muy mojado, pasé el pulgar y el índice y jugué con el precum frente a la cámara.

"¡Oye Darren!"

Me llamaban desde la calle así que tuve que colgar la video llamada, guardar mi pene así como estaba y atender. Era uno de los chicos que acudiría a la fiesta, me buscaba para ver si estaba listo, se había hecho tarde por mi juego con el otro chico el cual llamaremos Glen (ni había dicho su nombre), le grité desde el balcón que aún no estaba listo y me puse a alistarme.

Mientras me bañaba, no podía pensar en otra cosa más que en ese culo tan delicioso de Glen, lo cual hacía que la bendita erección no bajara. Por suerte el agua fría ayudó bastante, me vestí y terminé de alistarme para salir, a lo que recibí un mensaje de Glen.

"¿Vamos juntos o qué?", decía.

"Claro" respondí sonrojado, cabe destacar que soy muy tímido y no sabría como reaccionar cuando nos viéramos en persona. El problema de tener relaciones con Glen es que él fue novio de otro chico de nuestro grupo el cual es un gran amigo mío, incluso en la actualidad, y eso me impedía alguna interacción sexual con Glen.

Bajé de mi edificio y esperé en la entrada del edificio en el que vivía Glen, cabe destacar que estaba muy ansioso y estaba muy sonrojado, al menos no había más erección por el momento.

"Listo, ¿o esperamos a alguien más?", me dice Glen mientras estaba divagando y me asusté.

"Listo, listo", contesté ansioso.

"Te pedí que vinieras conmigo para comprar juntos el alcohol".

Mierda, dejé la billetera. "Emmm…, olvidé la cartera", respondí.

"No importa, es muy tarde, yo la compro y tú verás como pagarme", me dijo guiñando el ojo.

La fiesta transcurrió normalmente, la pasamos bien todos. Por momentos tuve recuerdos de esa video llamada y tuve que entrar al baño a esperar que se me bajara la erección. Cuando crucé miradas con Glen, él lucía tranquilo, pero yo no podía evitar sonrojarme, por suerte nadie lo notó ya que nadie me lo comentó, aproximadamente a las 5 am, se me acercó.

"¿Te parece si me cobro la deuda hoy?", me susurra.

"La verdad tengo mucha hambre", le contesto pícaramente, aprovechando el efecto de alcohol, luego fingimos que estábamos riéndonos de cualquier tontería para no levantar sospechas.

"Quiero que me lo digas estando solos y me des todo eso que me mostraste en la video llamada", me dice, pero esta vez su aliento se sintió caliente, como una caricia, mordiéndome el lóbulo y caminando fuera de mi vista, yo volteé a todos los lados, pero a este punto la casa en la que era la fiesta estaba llena y nadie parecía realmente interesado en nada más que pasarla bien.

Tragué fuertemente y caminé al baño para que se me quitara el rubor de la cara, ese cosquilleo que sentía en todo el cuerpo era algo nuevo que me encantaba, por fin confirmaría mis sospechas y podría asumir mi sexualidad plena y abiertamente.

A la media hora de lo acontecido con Glen, me busca; yo estaba bailando muy de cerca con una chica y me susurra.

"Hey, guarda un poco para mi", no respondo, me pego más a la chica y me acerco cara a cara con ella como si la fuera a besar, no lo hago, pero volteo a ver a Glen y él muy desgraciado actuaba muy bien ya que no lucía molesto para nada, solo alzó los pulgares como para decirme que estaba triunfando esa noche. Le sigo bailando a la chica y sonaba un reguetón, la pongo de espaldas y le perreo sugerentemente, volteando a ver a Glen disimuladamente cada tanto. Nada, su expresión no revelaba nada. Me cansé del jueguito y dejé ir a la chica con la excusa de que ya estaba cansado, buscó darme un beso y le puse el cachete, la chica estaba muy borracha así que la llevé con las amigas con las que vino y me dirigí a la salida de la casa. En el umbral de la puerta trabo mirada con Glen y le guiño el ojo, este hablaba con otro de nuestros amigos en común.

Salgo del edificio y espero junto a las escaleras, la fiesta era en un apartamento de planta baja. A los minutos aparece Glen, ve a los lados y camina a un punto donde las escaleras tapaban la vista desde la entrada del apartamento hacia donde estábamos, se acerca peligrosamente y nos quedamos mirando un rato que se sintió eterno, el corazón se me quería salir, en cualquier momento cualquiera podían vernos pero aún así, no quería apartarme, en cambio, acerqué muy lento mi cara (el alcohol me había quitado la timidez), con una mano agarré a Glen por la nuca y torpemente le di un beso con todo y lengua, él sabía a sangría y yo a ron, me encantó la combinación.

Él contestó apartándose, viendo a los lados caminando hacia la entrada para ver si venía alguien y viendo hacia la puerta de la casa donde no se observaba a nadie, de pronto se acercó bruscamente, con una mano me agarró el pene sobre los pantalones y la otra la pasó bajo la camisa acariciándome el torso.

"¿Me querías dar celos? No hacía falta, quiero que te menees conmigo, así como hiciste con esa chica", yo no respondí, quedé totalmente congelado viendo a los lados que no viniera nadie, lamiendo mis labios acerqué mi cara, el cerró los ojos esperando un beso y yo quité la cara.

"¿Nos vamos? Realmente tengo mucha hambre", contesté y él que había quedado atónito comenzó a reír haciendo señas a sus llaves mientras las agitaba.

"Tenemos que hacerlo rápido, creo que tendremos compañía".

Caminamos normalmente hacia el edificio donde vive, subimos a su apartamento, él no dejaba de mirarme, puso música en la sala en un volumen alto y, sin titubear, me llevó de la mano a su cuarto. Aún con el alcohol estaba muy nervioso.

"No te preocupes, no va a pasar nada que no quieras que pase", me dijo guiñando el ojo, me quité lento la camisa mientras él entraba a su cuarto y le tomé el cuello con ambas manos, él no paraba de verme a los ojos y lamerse los labios, lo cual me prendió muchísimo, lo intenté besar, pero repentinamente me tomó y me tumbó en la cama, poniéndose arriba de mí.

Comenzó a restregar sus masivas nalgas sobre el bulto que ya tenía entre las piernas, lo hacía lento, a modo de baile, me sentía en el paraíso. De pronto alguien tocaba fuertemente la puerta y yo me descoloqué totalmente, él en seguida se bajó y salió a abrir la puerta, yo corrí hacia el baño recogiendo la camisa que había dejado en la entrada de su cuarto.

Glen no le bajó a la música, así que no logré escuchar quién nos había interrumpido. Esperé unos segundos a que se me bajara la erección y salí a la sala, era uno de nuestros amigos, con el que Glen hablaba antes de irnos; parece que tenían planeado un after ya que venía con una botella.

"¿Seguimos con la fiesta?", preguntó y yo asentí sonriendo. Glen estaba como si nada, merecía un Oscar por lo bueno que es, estaba seguro de que yo estaba sonrojado. Estuvimos tomándonos la botella y haciendo karaoke, yo la verdad tenía mucho sueño, me disculpé y les dije que iba a dormir. Glen y el otro amigo me replicaron y me dijeron aburrido, yo entré al cuarto de Glen y me acosté boca arriba, los efectos del alcohol me hacían sentir pesado y a los segundos caí rendido.

Sentí un peso sobre mis caderas y abrí lentamente los ojos, allí estaba Glen.

"Estamos totalmente solos, ¿aún tienes hambre?", tenía algo en las manos, pero aún no despertaba bien.

"¿Cuánto ha pasado?", pregunté pestañeando para quitarme el sueño.

"Solo unos minutos. Tengo mucha hambre, ¿me das de comer?", me dice jugando con un cuadro de chocolate que al parecer era lo que tenía en la mano, se acercó para que tomara el chocolate de su boca, combinando ese sabor con el del ron y la sangría. Lo compartimos de boca en boca mientras nos besábamos y él se inclinaba sobre mí, al rato paró y se quedó viéndome.

"Camisa afuera", me dice y yo obedezco mientras él me acariciaba. Se sentó sobre mi entrepierna, quitándome la correa, pausó a medio camino y me miró como pidiendo permiso y yo asentí; él se paró y yo levanté la cadera para que me terminara de quitar la correa.

Comenzó a jugar con el bulto que se estaba formando en mi entrepierna, pasando sus manos sobre el pantalón, no paraba de mirarme a los ojos y humedecer sus labios. Me quitó los zapatos y las medias y se quitó la camisa revelando un cuerpo musculoso qué no había notado antes; sabía que el había estado haciendo ejercicio pero no había notado cambios hasta ahora.

Me levanté de la cama, lo tomé de la cintura y lo besé de manera lenta y dulce, sacando el condón que traía en el bolsillo y tirándolo a un lado de la cama. Me acosté trayéndolo conmigo, estando encima de mí le pedí que se pusiera en cuatro y me pusiera las nalgas en la cara, obedeció y yo le empecé a quitar el pantalón que le quedaba muy apretado, rogaban a gritos salir de esa prisión de tela. Solo quedó vestido con medias y los bóxeres qué traía eran los rosados claros que me había mostrado en la video llamada.

"Que rico culito traes bro", le digo dándole besos sobre el bóxer y el empezó a gemir, puse mi pulgar sobre la tela donde estaba su ano y comencé a masajear.

"¿Te gusta?", le pregunté mientras él asintió arqueando mucho su espalda y acercando sus nalgas a mi boca, con mis manos comencé a jugar con sus pezones y me prendí un montón al escucharlo gimiendo.

"¿Puedo?", le digo tomando los bordes de sus bóxeres, ansioso de por fin probar ese enorme culto.

"Por favor, papi", se me aceleró demasiado el corazón, esa frase me prende muchísimo y él lo sabe por conversaciones que habíamos tenido en el grupo de amigos sobre fetiches y gustos.

Sin mas preámbulos, le quité esos bóxeres rápidamente y se los bajé hasta las rodillas. Con una mano agarré su pene que estaba muy duro y lo empecé a masturbar mientras con la otra acariciaba sus nalgas y comencé a lamer su ano a un ritmo lento mientras él no paraba de gemir y me empezaba a besar los pies, con los dedos abrí su ano para ver por dentro y sin pensarlo dos veces, comencé a escupir allí adentro, él abría y cerraba el ano y se movía mucho, se notaba que lo disfrutaba.

"¿Puedo...?"

"Haz lo que quieras", me responde sin dejar que terminé de preguntar, y yo comencé a meter mi índice en su ano lentamente, lo saqué y lo metí mientras él gemía fuertemente, metí el índice dándole vueltas y él se tenso.

"Más, más, sigue así", con la otra mano lo seguí masturbando y su pene estaba realmente caliente. Realmente estaba aquí y estaba haciendo gemir a un chico.

"Espera, para papi", me dice y se levanta, quitándose el bóxer y quedando completamente desnudo apuntándome con esa tremenda erección que cargaba.

"Yo quiero ver esa carne, quiero tocarla, la quiero en mi boca", puso sus manos sobre los lados del pantalón y me miró como pidiendo permiso, yo solo asentí poniendo mis manos detrás de mi cabeza y él me los quitó, los lanzó hacia la puerta. Me miró a los ojos y luego miró el gran bulto que se hacía sobre mi bóxer, le dio unos besos y se inclinó al borde de su cama, mientras se masturbaba y me besaba el pene sobre la tela del bóxer. De pronto paró y miró sonriendo las manchas de precum que había sobre la tela del bóxer y las comenzó lamer lento, viéndome a los ojos. Yo estaba totalmente fuera de mi.

"¿Te la vas a comer o que?", le dije lamiendo mis labios.

"Se me antoja muchísimo", respondió, y tomé con mi mano su cabeza y la frote sobre mi bulto, masturbándome con su boca y llenando mis bóxeres de su saliva.

"Hora de comer entonces", le dije soltando su cabeza y bajando mi ropa interior y lanzándola, liberando por fin mi pené y al ver la reacción de Glen entendí que el tamaño y el grosor cumplían sus expectativas. Él quedó en blanco, no decía nada ni me veía a mi, solo me veía el pene y se masturbaba.

"No seas tímido, tengo que pagarte la botella de licor", le dije guiñándole y él estalló en carcajadas.

"Vaya, como cambias en la cama, ¿no?", me dijo posando sus dos manos en mi pene, liberando lo del prepucio y bajando suavemente, yo dejé escapar un gemido y no podía evitar verlo con expectativa.

Puso una mano sobre otra y aun sobresalía el glande y un poco del resto del pene.

"Así que estaba en lo cierto sobre este pedazo de carne", dice aun sin verme, solo veía mi trozo atentamente y comenzó a masturbarme, dando vueltas con ambas manos.

"Quiero sentir ese culo", le digo y lo hago sentarse sobre mí, poniendo sus nalgas sobre mi pene. Hago que se incline para besarlo mientras con una mano lo acomodaba para frotar mi pene entre sus nalgas y con la otra empecé a masturbarlo. Él reaccionó gimiendo sobre mi boca y yo movía mis caderas para frotar mi pene entre su enorme trasero.

"Quiero comerte todo ese salchichón", me dice.

"Y yo quiero comerte ese enorme jamón", le digo riendo y comenzamos a hacer el 69, yo estaba totalmente fuera de mi, desenfrenado y hambriento. Él comenzó a pasar la lengua por la cabeza del pene, saboreando todo el precum que estaba botando mientas se masturbaba.

Al rato comencé a meter el dedo medio en su ano y el no paraba de gemir.

"¿Todo bien?", pregunté parando.

"Voy a acabar si sigues así papi, no pares", me responde entre gemidos. Dejando de succionar, hago caso y ahora comienzo a meter suavemente el pulgar en su ano. Él había dejado de hacerme el oral y no paraba de gritar que quería más, espero que nadie haya escuchado por la música que estaba alta.

"Voy a acabar, coño. Mete dos dedos", me dice y obedezco metiéndome primero los dedos a la boca.

"Más profundo. Ah… qué rico… más, más…", me dice fuera de control. Metiendo más mis dedos, él mismo mientras movía las caderas, acabando a los minutos sobre mi abdomen. Sentí esa lluvia caliente caer bruscamente y esperé su reacción, él no reaccionaba así que comencé a darle nalgadas, lamer y mordisquear su trasero, hasta que éste se inclinó para lamer su semen de mi abdomen.

De pronto se levantó y me tomó del cuello, frotando cariñosamente sus pulgares sobre mi quijada, acercó su cara y abrí mi boca para besarlo. Algo tibio llenó mi boca, era su semen el cual estaba compartiendo con nuestras lenguas hasta que habíamos tragado todo. Lo aparté para poner su cara con mis manos sobre mi verga, a lo cual él respondió comenzando a succionarla lentamente, mientras me veía a los ojos lo que me prendía muchísimo.

"Quiero que te la comes toda", le dije mientras él llevaba poco más de la cabeza de mi pene en su boca.

Él comenzó a engullir más y yo comencé a controlar bien mi respiración para durar más tiempo, él lo notó y súbitamente metió mi pene hasta la mitad en su boca, lo cual respondí con un "Oh por Dios. Toda, cómetela toda, por favor". Él la sacó y comenzó a jugar con su lengua, pasándola lentamente por todo mi miembro, luego comenzó a chupar mis testículos y masturbarme con ambas manos.

"Oh por Dios, sí…", dije arqueando mi espalda y poniendo los ojos en blanco.

"¿Te gusta?", me dice.

"Mucho", le contesto.

"Perfecto, ésto te va a gustar más", antes de contestarle mete de golpe todo mi pene en su boca y yo me arqueo de placer.

Se notaba su experiencia metiendo y sacando su boca, llenándome todo de su saliva y con los ojos llorosos.

"Está enorme, amigo, pero no creo que la puedas meter", me dice de repente y yo me corto un poco.

"¿Sucede algo?, tengo un condón si es lo que te preocupa".

"Lo siento, no me hice el lavado anal y no quiero arruinar esto tan bueno que estamos teniendo", responde. Estaba contadísimo, al lamer su ano no sentí ningún sabor extraño. ¿Estaba mintiendo?, no entendía pero quería seguir, quería más.

"¿Qué podemos hacer entonces?", le pregunté algo molesto.

"Oh, sin duda te voy a hacer acabar solo que no va a haber anal hoy", me respondió y sin titubear tomé su cabeza y lo puse a ahogarse, estaba molesto y no entendía, pero tenía que acabar.

Él no hizo nada, dejó que lo guiara con mis manos y moviera su cabeza, ese sonido al ahogarse me encantaba.

"Que puta eres", le dije tomándolo por su cabello y acercándome para besarlo. Esta vez era más fuerte y brusco, él temblaba, ya que como noté estaba erecto de nuevo y se estaba masturbando.

"OK, ahora a comer", le dije, llevando su cabeza a mi pene de nuevo. Apretaba sus mejillas fuertes y luego lo tomaba el cabello para hacer ese vaivén en el que mi pené entraba y salía de mi boca. Estaba frenético, usaba mis caderas para meter más profundo mi pene y él se limitaba a apartarme cuando le faltaba el aire.

"Ya me vengo, me vengo", anuncio mientras me tambaleo y me retuerzo.

"La quiero toda dentro de mi boca", me responde y tomo su cabello para acabar allí, el semen se escapaba de su boca, un poco cayó en su cama y había más que goteaba por su boca. Lo tome y lo acerqué para compartir mi semen mientras nos besábamos, con la mano tomé todo el semen que bajaba por su barbilla y lo metí en su boca, otro poco que estaba en su pecho lo tome con el pulgar y lo metí también en su boca, dándole un último beso antes de apartarme.

"Voy a bañarme, ¿me prestas una toalla?", le digo y me señala su armario donde tomo una, así desnudo tomo mi ropa y me dirijo al baño. Mientras me baño, pienso en lo ocurrido y no entiendo porque no se dejó penetrar. Me visto, voy a su cuarto a despedirme y allí estaba masturbándose de nuevo, yo le hago una seña y me voy. Hubo una segunda vez que con gusto les contaré dependiendo de cómo tomen esta primera historia. Aún hoy día no entiendo qué pasó, estoy seguro de que él sí se había hecho el lavado. He llegado a la conclusión de que no quiso por el grosor de mi pene. Actualmente no somos amigos, no por lo ocurrido ese día, sino por varios problemas que tuvimos por su personalidad de mierda.




domingo, 16 de febrero de 2025

Primer especial y tercera temporada de "Revenge" ya tienen fecha

 En exclusiva damos a conocer que el primer episodio especial de "Revenge", que complementará el final de la segunda temporada, ¡ya tiene fecha de estreno! Así es, un episodio continuación de "Olivias" llegará este próximo 13 de abril a M.A.P. Series, ¡y ya está dentro de los servidores de M.AP.! Listísimo para salir. Este episodio especial servirá como una transición entre el tono de la segunda y la tercera temporada.


Así mismo, se ha revelado el poster oficial que servirá para promocionar los especiales. Nuestra Hyoyeon de Girls' Generation regresa para encarnar la viva imagen del monstruo, mientras que Dove Cameron está más que lista para salir a escena e interpretar a La Protagonista.


Pero no es todo... TENEMOS NOTICIAS DE LA TERCERA TEMPORADA. Claro que yes neni, el proximo 26 de octubre llegará a nosotros la tercera y última temporada de nuestra serie gore favorita. Pero no se preocupen, tendremos muchas sorpresas por llegar en este universo. En serio no se lo esperan.

De igual forma, llegó el poster oficial y se los revelamos aquí.


No olviden visitar el sitio oficial de Wix de Miss Artistas Perfectos Series para encontrar todo el contenido de "Revenge". ¡¡Click aquí para ir al sitio!!

domingo, 22 de diciembre de 2024

Revenge - T2E6 "Olivias: Vianney"

 Irene y yo llevábamos nuestras charolas hacia la mesa de la cafetería en la que se encontraban las Olivias. Pero al llegar, no nos dieron la más cálida de las bienvenidas.

 

— No puedes sentarte con nosotras— dijo la primera Olivia.

 

— ¿Por qué? Creí que nos estábamos llevando bien…

 

— Porque ahora eres un chiste andante— la segunda nos mostró en su celular el video de lo sucedido en el centro comercial la otra vez.

 

— Eres patética, totalmente patética— dijo la Olivia número tres.

 

Las tres tomaron sus bandejas y se fueron, pero la número uno regresó para volver a colocar su bandeja con comida.

 

— Por si aún tienes hambre, gorda— se rió y se fue del lugar.

 

— ¿Te vas a vengar?— preguntó Irene.

 

— Hoy en mi casa a las siete en punto…

 

Después de días de planificación, contratamos a unos matones para que nos ayudaran a darles un levantón a las Olivias. Las secuestraron y las amarraron en un edificio abandonado en las afueras de la ciudad. Las tres lloraban del miedo, y yo gozaba la vista.

 

— Esto es tan satisfactorio— sonreí—. Ustedes aquí, las interesadas que al final me dieron la espalda. Son unos buitres— gruñí.

 

Tomé una pistola de mi bolso y se la mostré a las chicas.

 

— ¿Qu-qué haces?— tartamudeó número dos.

 

— Ya se la saben, vamos a jugar un jueguito muy divertido llamado ruleta rusa. Sólo una bala, a ver a quién le toca. Vas primero tú, Olivia número uno.

 

— ¡Me llamo Olga!— gritó furiosa.

 

Disparé hacia su rostro, pero ninguna bala salió. Seguía yo, apunté a mi cabeza y nada.

 

— Vas tú, segunda.

 

— Soy Lisset— dijo entre llantos.

 

Presioné el gatillo, pero no hubo disparo alguno. Puse el arma en mi frente, pero tampoco salió la bala. Me puse delante de la tercer Olivia.

 

— ¿Cuál es tu nombre?

 

— Vianney— dijo aguantándose las ganas de llorar.

 

— No, ese no es tu nombre.

 

— ¿Soy la tercera?— dijo tartamudeando.

 

— Oh sí. Y dime— puse la pistola en su cien—, ¿cuál es mi nombre?

 

— ¿Tú?— tragó saliva—. Tú eres…

 

Jalé del gatillo y un estruendo hizo que los pájaros salieran volando, todas quedamos aturdidas, inclusive yo.

 

— ¡¿Qué carajos hiciste?!— gritó uno de los matones de forma desesperada, quien veía todo desde lejos.

 

— Se suponía era asustarlas nada más, el arma no debía tener balas— dije asustada. El arma cayó de mi mano, golpeando en el suelo.

 

— ¡ESA NO ERA!— el chico gritó, casi desgarrando su garganta— ¡¡LA MATASTE!!




domingo, 15 de diciembre de 2024

Revenge - T2E5 "Xavi"

 Viernes por la noche. Algunos chicos de la escuela estaban organizando un pequeño convivio. Desde mi llegada aquí, no había sido invitada a alguna reunión. De hecho, tampoco recibí una invitación personalmente, sino que Christopher nos había llevado a Irene y a mí de colados.

 

— Dijiste que era un pequeño convivio— comenté.

 

— Comparándolo con otras veces…— respondió mi novio.

 

Bajamos de su auto y entramos a la casa, la cual era un desmadre adentro. Había muchos chicos bailando, tomando y drogándose.

 

Estaba con Irene charlando cuando nos dimos cuenta que Christopher se había perdido de nosotros.

 

— De seguro está con sus amigos— gritó Irene para poder escucharla sobre la música.

 

Un chico se acercó a nosotras. Venía un poco (muy) borracho.

 

— Hola primores— le dio una nalgada a Irene.

 

— Xavi— dijo a regañadientes mi amiga castaña.

 

— Aún no me han dado el placer de presentarnos— dijo con su rostro muy cerca de mi cara. Me llegó el hediondo olor a alcohol de su boca.

 

Él traía una botella de cerveza en su mano, la cual rozó en mi entrepierna. Me exalté y arrebaté su mano de ahí. Pero no me puse a la defensiva, no hice un escándalo. Sólo caminé yéndome a otra parte.

 

— ¿Dónde está la lavandería?— pregunté a un chico.

 

— Al fondo del pasillo, a la izquierda.

 

Caminé hasta el cuarto de lavado. Abrí la puerta y encontré a dos chicos con ciertos polvos en el suelo.

 

— Necesito lo más fuerte que tengas, que… te ponga tieso— dije.

 

— Tú a mí me pones tieso— dijo un chico para proceder a meterse el dedo a la nariz.

 

Iba de regreso a la fiesta. Un chico tenía un trago recién servido el cuál le arrebaté, añadí cierto polvillo de hadas a la pócima y fui a donde estaba Xavi.

 

Siempre he sido alérgica a las nueces. Cuando éramos pequeños, en un convivio escolar, nos dieron de postre gelatinas de zanahoria con nueces, pero a mí me dieron sin nueces por mi alergia. Pero Xavi había hecho travesura, pues había intercambiado la mía aún sabiendo que yo era alérgica. Cuando la comí, me hinché mucho de la cara, me puse roja y no podía respirar.

 

— Te pusiste como ardilla, pinche cachetona— se burló Xavi mientras todos reían.

 

Mi último recuerdo era que la maestra llegó corriendo a auxiliarme.

 

Llegué a donde estaba Xavi sentado, en un sofá todo puerco.

 

— ¿Me extrañaste?— dije.

 

— No tienes idea de cuánto— rozó su entrepierna.

 

— Te traje un postrecito— le acerqué el vaso.

 

Él se lo empinó todo y hasta eructó de placer.

 

— Provecho— dije.

 

Xavi comenzó a sacar espuma por la boca, cayó al suelo, estaba convulsionando y sus ojos se habían quedado en blanco. Todos hicieron un círculo alrededor suyo, pero después todos comenzaron a huir de la fiesta cuando se escuchaba las sirenas de la ambulancia acercarse. Irene tomó mi brazo y me jaló hasta la salida de la casa.

 

Que tenga buen provecho.




domingo, 8 de diciembre de 2024

Revenge - T2E4 "Mr. Timberlake"

 Había creado un pequeño grupo de amistades, a parte de Irene, tres chicas se habían unido a mi círculo. No eran las grandes amistades, pero contaba con ellas cuando quería salir al café o al mall. ¿Sus nombres? Jaja, ¿a caso importan? Llamémoslas “Olivias”.

 

Yo (sí, yo por delante), Irene y las Olivias habíamos salido a un centro comercial. Primero fuimos por unos frappes, luego hicimos una divertida escena de película adolescente donde nos probamos lentes y sombreros a lo tonto sin siquiera comprar algo, con “Angel” de PinkPantheress de fondo.

 

Todo era súper divertido. Nos estábamos probando vestidos, algunos realmente preciosos, y caros.

 

— No te cierra— dijo una de las Olivias, la primera.

 

— Tira de nuevo— bufé.

 

— Sume un poco la panza— dijo la segunda Olivia.

 

— Ya lo hice— contesté.

 

— ¿Qué tal si te bañamos en lubricante?— dijo la tercer idiota.

 

— Cállate, pendeja— dijo Irene.

 

Me acerqué al dueño de la tienda, quien se encontraba en el mostrador, limando sus uñas. Toda la fachada de un ruco maricón amargado maltratado por la vida.

 

— Disculpe, ¿lo tendrá en una talla más grande?— pregunté.

 

— Es pieza única— me dijo.

 

— ¿Tendrán algún otro vestido en talla más grande?

 

— Aquí sólo vendemos ropa para niñas de ensueño, talla 2 y 4 por lo mucho. Si no entras en esas tallas, deberías dejar de comer como marrana— dijo—. Deberías dejar de meterte los dedos en la vagina, y metértelos en la garganta, gorda.

 

El maricón ese me había dado una tremenda insultada y falta de respeto. Volteé a ver a mis amigas, las Olivias se estaban riendo mientras que Irene sólo hacía caras.

 

Ah no, no voy a permitir que me humilles, cabrón…

 

— Mira mariquita— di un azotón en el mostrador—, tú no tienes ni un puto derecho de estarme insultando, porque antes de minoría, eres un maldito hombre, y que seas joto no te exime de que seas un machista misógino, así que, retráctate y pídeme perdón— miré su placa—, señor Timberlake.

 

Él hizo un chiflido, llamando a un hombre negro alto vestido de negro (uy), el cual era un guardia. Reí ante la situación.

 

— Ah, claro, seguro le mamas el pitote para que te haga favores, pinche zorra— grité mientras el sujeto negro me cargaba fuera de la tienda.

 

Yo pataleaba y golpeaba al guardaespaldas mientras él me tiraba al suelo, fuera del local. Irene corrió a ayudarme a levantarme. Vi que la gente en la plaza estaba grabando lo que sucedía, todo desde diversos ángulos, mientras que vi a las Olivias correr, tapándose sus rostros con sus bolsos, para que no fuesen filmadas.

 

Conocía al maldito maricón este. Hace unos años, cuando era más pequeña, vine con mi madre a esta tienda. Mamá quería comprar un vestido para una fiesta de trabajo a la que iría con papá, pero el señor Timberlake le negó el servicio ya que “no le vendía a alcohólicas drogadictas”. Muchas madres de la escuela se enteraron, y sólo dio otra razón para ser el objeto de bullying en la escuela.

 

Pero no, esta vez no me iba a dejar.

 

Escuché que habían abierto la puerta de la casa en la que me encontraba. Escuché como gritaron “Ya llegué, cariño”. Las pisadas de las escaleras indicaban que la persona se acercaba. Escuché cómo quisieron girar la perilla de la habitación.

 

— Amor, ¿qué sucede?

 

Introdujeron la llave y abrieron el cerrojo, dejándome ver la cara de asombro del señor Timberlake mientras yo me encontraba en la cama con el guardia de la tienda.

 

— ¡Carajo, ¿acaso ustedes están…?!

 

— ¿Jugando charadas? Sí, así es— dije—. Mi turno, ¿soy una ex-estrella Disney?— dije con el teléfono en la frente.

 

— Oh, sí lo eres— dijo el negro con una sonrisa.

 

— ¿Interpreté gemelas?

 

— Así es.

 

— ¿Soy Lindsay Lohan?

 

— No…

 

— ¡Aléjate de mi hombre, maldita desgraciada!— gritó Timberlake.

 

El ruco gay se abalanzó sobre mí y me jaló del cabello, sacándome de la cama y llevándome hacia las escaleras. Yo me tironeé y me zafé de su agarre, hasta que lo empujé, haciendo que se rodase por las escaleras hasta caer inconsciente en el piso de abajo.

 

— ¿Está muerto?— pregunté.

 

— Oh no, quedé viuda— exclamó el negro—, ¡me quedaré con su fortuna!— corrió a tomarle el pulso—. Ash, no se petateó— se quejó.